Proceso asistencial de atención a la persona con riesgo de conducta suicida en emergencias prehospitalarias

El pasado 16 de marzo la Red de Investigación al Final de la Vida (RedEOL) organizó el seminario ONLINE titulado “Conducta Suicida: una mirada desde las urgencias y emergencias prehospitalarias” a cargo de Dª Susana de Castro García, enfermera del Centro de Emergencias Sanitarias 061 de Andalucía. La conferenciante nos invitó a reflexionar sobre el tema, además de presentar el “Proceso asistencial de atención a la persona con riesgo de conducta suicida en emergencias prehospitalarias”. En este nuevo post, entrevistamos a Susana de Castro sobre este interesante recurso:

¿Por qué un proceso asistencial de estas características? 

El suicidio es uno de los problemas de salud pública más urgentes y preocupantes de nuestra sociedad. El suicidio ha coexistido con otros problemas de salud habituales en el contexto de la urgencia y la emergencia prehospitalaria, pero ha sido un fenómeno invisible en ámbitos asistenciales como el nuestro, así como en la sociedad en general, hasta hace solo unos años. De los casi 1,4 millones de peticiones de asistencia a los Centros de Coordinación de Urgencias y Emergencias (CCUE) del Centro de Emergencias Sanitarias (CES) 061 de Andalucía en 2024, las clasificadas como “Conducta Suicida”, representan ya cerca del 1% de todas las demandas, confirmando su incremento continuo desde hace años.
La atención sanitaria a personas con conducta suicida (desde la ideación suicida con o sin planificación, intento de suicidio hasta la muerte por suicidio), y a sus familias en este entorno asistencial, se ha realizado con gran variabilidad, entre otras razones, por la falta de protocolos específicos de atención a este enorme problema.

¿Desde cuándo lleváis trabajando en este documento?

En el año 2023, profesionales del Centro de Emergencias Sanitarias (CES 061) de Andalucía, trabajamos con psicólogos y psiquiatras del Plan Integral de Salud Mental de Andalucía (PISMA), de Unidades de Gestión Clínica de Salud Mental y Comunitaria (UGCSMyC) y con el apoyo metodológico de la Escuela Andaluza de Salud Pública (EASP), para elaborar los tres primeros protocolos de referencia en nuestro medio en relación a la conducta suicida: “Guía de Triaje telefónico para demandas asistenciales por conducta suicida”, “Protocolo de llamadas proactivas desde Salud Responde (SR) a pacientes tras alta de hospitalización por conducta suicida” y “Proceso asistencial de atención a la persona con riesgo de conducta suicida en emergencias prehospitalarias”. Este trabajo multidisciplinar nos ayudó a tomar conciencia sobre la realidad del suicidio y cambió nuestra mirada sobre este problema.

¿Qué podemos encontrar en este documento?

En este Proceso asistencial, se clarifican conceptos que por desconocimiento y prejuicios, estaban desdibujados o se habían asumido de forma errónea. Desterramos algunos mitos con los que aún convivimos, no solo los colectivos sanitarios, sino la sociedad en general. En este proceso aportamos conocimiento, evidencias y herramientas para prestar una atención integral a la persona con conducta suicida. Entendimos que había que cambiar los tiempos de la atención; de la rapidez secuencial y pormenorizada a la que estamos habituados en situaciones de emergencia, a ralentizar la asistencia, adaptándonos a los tiempos de la persona, sin dejar nada por valorar y dando espacio a la ventilación emocional y a la validación del dolor y sufrimiento que lleva a esas personas hasta un momento tan crítico en sus vidas.

Una parte importante de la atención a la persona con riesgo de conducta suicida es la atención a su entorno. ¿Se habla también de ello en este proceso asistencial?

Por supuesto. También nos preocupamos de las familias, incluso cuando el resultado del intento de suicidio es el fallecimiento de esa persona. En estos casos, los familiares y allegados (los supervivientes, que así se les denomina en relación al suicidio) son el foco de nuestra atención. La información adecuada, el acompañamiento, el soporte emocional, estar presentes, son esenciales desde ese primer momento de caos y devastación. Recogemos también en este documento, la importancia de la detección de personas con ideas de muerte o ideación suicida, que atendemos por otros motivos. Detectar a estas personas de forma precoz, y entender que esas expresiones, verbales o de otro tipo, son manifestaciones de dolor y sufrimiento que requieren atención, es una de las evidencias actuales para la prevención del suicidio.
En su parte final, el documento incluye también un apartado sobre el impacto emocional que estas situaciones provocan en los profesionales. Destacando la responsabilidad de las organizaciones para fomentar la adecuada salud mental de sus profesionales, así como proporcionarles atención psicológica cuando sea preciso.

Enhorabuena por este documento tan necesario. ¿Qué se plantean hacer ahora?

Esperamos poder actualizar este proceso asistencial en breve, pero estoy segura de que puede servir de guía en aquellos servicios sanitarios que presten atención urgente/emergente a personas con conducta suicida.
También les comparto un documento con algunos recursos para ahondar en el conocimiento y la sensibilización sobre este tema. Son webs, libros, documentales, que nos puede ayudar a entender que todos podemos ser agentes de prevención del suicidio, tanto desde nuestro ámbito profesional como personal.

Texto completo del Proceso Asistencial

Recursos para la atención al suicidio

 

Foto de Eric Ward en Unsplash

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