Recientemente se ha publicado en la revista International Journal of Psychology el artículo «Trayectorias del duelo en hombres y mujeres: un análisis de modelos lineales mixtos» (Grief Trajectories in Men and Women: A Linear Mixed Model Approach), que analiza las diferencias en las trayectorias de duelo entre hombres y mujeres. Esta publicación es fruto del trabajo conjunto del equipo CANESBEL, conformado por investigadores de la RedEOL y el Grupo de investigación PATH (Aspectos Psicosociales y Transculturales de la Salud y la Enfermedad) en colaboración investigadores de la Universidad Católica de Lovaina-la-Nueva (Bélgica) y la Universidad de Quebec (Canadá).
Entrevistamos a Andrea Redondo-Armenteros, una de las autoras del estudio, para profundizar en los principales hallazgos y las implicaciones de esta investigación. Andrea es Profesora Sustituta Interina en el Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad de Granada.
¿Cómo surgió la idea de hacer este estudio?
Desde el equipo CANESBEL llevamos unos años interesándonos en el estudio de las diferencias de género entre hombres y mujeres que han perdido a un ser querido y se encuentran en proceso de duelo. La literatura existente sobre este tema reporta hallazgos inconsistentes: en algunos casos se observan diferencias de género en la sintomatología del duelo, mientras que en otros no. Diversas hipótesis han tratado de explicar esta variabilidad. Nuestro interés se centró específicamente en dos de ellas: la posibilidad de que las diferencias de género se deban a variables relacionadas, como el nivel socioeconómico o educativo, y la posibilidad de que hombres y mujeres sigan trayectorias de duelo diferentes.
En este sentido, sabíamos que un estudio anterior realizado en personas que habían perdido a su pareja reportaba que los hombres mostraban una sintomatología inicial de duelo significativamente más alta que las mujeres que iba disminuyendo con el tiempo, mientras que en las mujeres tendía a aumentar progresivamente. Nuestro objetivo fue investigar si este patrón se mantenía en un estudio con diseño longitudinal en el que participaran personas que hubieran perdido a cualquier ser querido, independientemente del tipo de pérdida.
¿Cómo fue coordinar y plantear este estudio con un equipo internacional?
Nuestra colaboración con los equipos de Canadá y Bélgica se remonta a los inicios de la pandemia. En aquellos momentos, nos dimos cuenta de que los tres equipos estábamos llevando a cabo proyectos muy similares que evaluaban diferentes variables relacionadas con la pérdida de un ser querido durante el COVID-19. Esto nos llevó a poner en marcha nuevos objetivos de investigación que permitieran integrar los datos de los tres equipos y obtener conclusiones que pudieran generalizarse a los tres países, contando con muestras más amplias. Aunque los protocolos no eran idénticos, fue posible combinarlos en una única base de datos longitudinal, de la cual se derivan los resultados presentados en este artículo.
¿A qué conclusiones llegasteis en este estudio?
Los resultados nos permitieron observar que las diferencias de género en la sintomatología de duelo se mantenían incluso cuando se controlaban otras variables como el nivel socioeconómico o educativo. Sin embargo, no se encontró interacción significativa entre el género y el tiempo transcurrido tras la muerte. Esto indica que hombres y mujeres difieren en intensidad de duelo, observándose una mayor sintomatología en las mujeres, pero siguen trayectorias similares.
¿Significa esto que las mujeres sufren más síntomas de duelo?
No necesariamente. Algunas de las explicaciones alternativas para este fenómeno son que las mujeres han aprendido socialmente a identificar y reportar sus emociones de forma más precisa, lo que haría que mostraran puntuaciones más elevadas los cuestionarios de autoinforme que utilizamos normalmente para evaluar el duelo. Además, los hombres podrían estar expresando su duelo a través de otras manifestaciones que no se encuentren recogida en los instrumentos o incluso en nuestro propio constructo de duelo. Por último, la población masculina se encuentra frecuentemente infrarrepresentada en los estudios de investigación en psicología en general, y en el duelo en particular, lo que podría hacer que sus experiencias de duelo no queden reflejadas con precisión en la evidencia disponible.
¿Qué importancia tienen estos resultados?
Consideramos que estos resultados tienen importantes implicaciones clínicas para la evaluación y la intervención en hombres y mujeres que se encuentran en duelo. Es esencial tener en cuenta la influencia específica del género en la experiencia del duelo, emplear múltiples fuentes de evaluación que permitan obtener una visión integral de su sintomatología y atender a otras manifestaciones de malestar que, especialmente en los hombres, podrían no quedar reflejadas en las medidas tradicionales. También consideramos que las limitaciones metodológicas frecuentes en la investigación sobre el duelo, como la elaboración de instrumentos de autoinforme o la infrarrepresentación masculina en las muestras, deberían considerarse y corregirse de forma que se fomente una visión más amplia y ajustada de los procesos de duelo en ambos géneros.
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Referencia completa:
Redondo-Armenteros, A., Zech, E., Fernández-Alcántara, M., Cherblanc, J., Côté, I., Bergeron-Leclerc, C., Cruz-Quintana, F., Pérez-Marfil, M. N., & Boever, C. (2026). Grief trajectories in men and women: A linear mixed model approach. International Journal of Psychology, 61(2), e70183. https://doi.org/10.1002/ijop.70183
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